domingo, 17 de marzo de 2013

En una familia nadie está satisfecho con nadie. Por bien que cada uno cumpla con su rol. Eso es parte de la vida de familia.

Manuel Puig, Maldición eterna a quien lea estas páginas

martes, 5 de marzo de 2013

Me quería mucho

Me quería mucho
bajo los árboles de la calle Ayacucho.
Me quería mejor
sentada en el cordón de la calle Ecuador.
Y donde más me quería
era detrás de la penitenciaría.
Era detrás de la penitenciaría.

Me quería acostada en el pasto.
Los ojitos mirando a lo alto.
Me quería doblemente
cuando un tren pasaba por el puente.
Y donde más me quería
era detrás de la penitenciaría.
Era detrás de la penitenciaría.

Me quería, me adoraba
cuando mi pelo se desataba.
Me quería mucho más
cuando lo juntaba todo atrás.
¡Ay! donde más me quería
era detrás de la penitenciaría.

C. Fernández Moreno

Los formales y el frío

Quién iba a prever que el amor ese informal
se dedicara a ellos tan formales

mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa la de ella
era como un augurio o una fábula
su mirada la de él tomaba nota
de cómo eran sus ojos los de ella
pero sus palabras las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta

como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche

y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor

cuando llegaron a su casa la de ella
ya el frío estaba en sus labios los de él
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos

una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre

él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedás
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedás

de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos los de ella
después ella besó sus labios los de él
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.


Mario Benedetti
http://www.youtube.com/watch?v=pr3W7dJn9R4