"Si expresé mis temores fue sencillamente para conjurarlos, porque son como los terrores nocturnos: en nada se sostienen sino en el discurso y la única manera de sobreponerse a ellos es situarlos más allá de la conciencia. No hace falta que yo, como otros novelistas argentinos, me ponga a hablar de los celos, sobre los cuales (como sobre tantas otras cosas) ya nos enseñó Proust prácticamente todo y, en especial, el carácter completamente imaginario (es decir: literario) de las fuerzas que desencadenan".
"Me alarmé cuando vi que estaban pasando cosas de las que no me daba cuenta. ¿Es que todo sucede con una velocidad de vértigo que nos pone siempre ante hechos ya consumados? ¿O es que miramos poco y mal los dramas pequeños que nos involucran?"
"Las conversaciones de ayer me dejaron resaca y me va a costar concentrarme".
"Un artista es un vidente que inventa afectos desconocidos o mal conocidos, que añade variedades nuevas al mundo. Y, por eso, nos arrastra a nosotros a esa misma zona de indeterminación donde ya no se sabe bien de qué lado del cuadro estamos ni si el Universo al que se nos convoca (para que de él participemos) es un universo abstracto o figurativo".