"Confío en mi incomprensión que me ha dado vida liberada del entendimiento, perdí amigos, no entiendo la muerte. El horrible deber es el de ir hasta el fin. Y sin contar con nadie. Vivirse a sí misma. Y para sufrir menos embotarme un poco. Porque ya no puedo cargar más los dolores del mundo. ¿Qué hacer cuando siento totalmente lo que otras personas no sienten? Las vivo pero no tengo más fuerza. No quiero contarme ni a mí misma ciertas cosas. Sería traicionar el serse. Siento que sé algunas verdades. Que ya presiento. Pero las verdades no tienen palabras".
Clarice Lispector, Agua viva