"Él se estaba animando a dejarle la vista encima, ahora que ella le hablaba mirando para otro lado. Ella empezó a sentir la mirada de él, que le recorría a ella la cara, el pelo, la boca, las manos, el escote. Y cuando ella se decidió a mirarlo de nuevo en los ojos, él de nuevo empezó a mirar para otro lado".
Manuel Puig, Cae la noche tropical
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