viernes, 26 de agosto de 2011

El humorismo

"Las barreras, los límites que fijamos a nuestra conciencia, también son ilusiones, condiciones del surgimiento de nuestra individualidad relativa: pero en la realidad esos límites de ningún modo existen. Los límites de nuestra memoria personal y consciente no son rígidos. Más allá de esos límites hay otras memorias y percepciones y razonamientos. Lo que conocemos de nosotros mismos no es más que una parte, pequeñísima acaso, de lo que somos".

"La vida es un continuo fluir que nos empeñamos en detener y que fijamos en formas estables y determinadas, dentro y fuera de nosotros, porque nosotros somos ya formas rígidas, formas que se mueven en medio de otras inmóviles, formas que pueden seguir así el fluir de la vida hasta que, entorpecido gradualmente, el movimiento cesa del todo. Las formas en que procuramos detener, fijar en nosotros ese continuo fluir de la vida, son los conceptos, los ideales, mediante los cuales quisiéramos mantener nuestra íntima coherencia, todas las ficciones que nos creamos, las condiciones y el estado en que queremos establecernos. Pero dentro de nosotros, en lo que llamamos alma -y que es la vida, la vida en nosotros- continúa ese fluir, indistinto, subterráneo, más allá de los límites que le imponemos, y nos forja una conciencia y nos construye una personalidad".
Luigi Pirandello, El humorismo

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