sábado, 11 de junio de 2011

Una tal Clarice

"Pensar es un acto. Sentir es un hecho".

"Mi vida más verdadera es irreconocible, extremadamente interior y no tiene una sola palabra que pueda significarla. Mi corazón se vació de todo deseo reduciéndose al primer y último latido".

"También sé de las cosas por estar viviendo. Quien vive sabe, aún sin saber que sabe".

"¿Quién no se preguntó alguna vez: ¿soy un monstruo o esto es ser una persona?"

"Y quiero aceptar mi libertad sin pensar lo que muchos creen: que existir es cosa de locos, caso de locura. Porque lo parece. Existir no es lógico".

"Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres. Escribo porque soy un desesperado y estoy cansado, no aguanto más la rutina de serme y si no fuese la sempiterna novedad de escribir, me moriría simbólicamente todos los días. Pero estoy preparado para salir discretamente por la puerta del fondo. Experimenté casi todo, incluso la pasión y su desesperación. Yo ahora sólo querría tener lo que hubiese sido y no fui".

"Hechos son palabras dichas por el mundo".

"Esta muchacha no sabía que ella era lo que era, así como un cachorro no sabe que es cachorro. Por eso no se sentía feliz. La única cosa que quería era vivir. No sabía para qué, no se lo preguntaba. Quén sabe, parecía creer que había una pequeña gloria en vivir. Ella pensaba que las personas están obligadas a ser felices. Entonces lo era. Antes de nacer ¿ella era una idea? ¿Antes de nacer ella estaba muerta? ¿Y después de nacer ella se iba a morir?"

Clarice Lispector, La hora de la estrella

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