"Porque Buenos Aires es
hondo, y nunca, en la desilusión o el penar, me abandoné a sus calles sin
recibir inesperado consuelo, ya de sentir irrealidad, ya de guitarras desde el
fondo de un patio, ya de roce de vidas".
"Hablaba,
sin temor y sin preferencia, de las muertes que cobró –mejor: que el destino
obró a través de él, pues existen hechos de una tan infinita responsabilidad
(el de procrear un hombre o matarlo) que el remordimiento o la vanagloria por
ellos es una insensatez".
"Yo
he sospechado alguna vez que cualquier vida humana, por intrincada y populosa que
sea, consta en realidad de un momento: el momento en que el hombre sabe para
siempre quién es".
"El
tango y las milongas expresan directamente algo que los poetas, muchas veces,
han querido decir con palabras: la convicción de que pelear puede ser una
fiesta".
"Tal
vez la misión del tango sea dar a los argentinos la certidumbre de haber sido
valientes, de haber cumplido ya con las exigencias del valor y el honor".
"Nuestro
pasado militar es copioso, pero el argentino no se identifica con él, sino con
las vastas figuras genéricas del gaucho y del compadre. El
gaucho y el compadre son imaginados como rebeldes; el argentino no se
identifica con el Estado. Ello puede atribuirse al hecho general de que el
Estado es una inconcebible abstracción; lo cierto es que el argentino es un
individuo, no un ciudadano".
"Lo
popular, siempre que el pueblo ya no lo entienda, siempre que lo hayan
anticuado los años, logra la nostálgica veneración de los eruditos y permite
polémicas y glosarios".
Jorge Luis Borges, Evaristo Carriego
No hay comentarios:
Publicar un comentario