sábado, 14 de mayo de 2011

El delito de besar

"El primer 'beso de amor' no podría darse casi nunca si se exigiera un permiso expreso y formal. La aquiescencia no suele ser tácita siquiera; la rendición del ser amado es siempre una lucha entre el deseo y el pudor. Es simple cuestión de tacto y prudencia el saber en qué momento el corazón pide que sí mientras las palabras dicen que no (...) Al fin y al cabo, un beso suele ser un homenaje más bien que una ofensa, por lo menos en la intención de quien lo da; y si quien lo recibe tiene la ingratitud de no creerlo..."
José Ingenieros, El delito de besar

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